3 jun 2012

EL FÚTBOL ESTÁ DE MODA

Fernando Torres para El Corte Inglés
Una incomprensible y antigua leyenda de tradición no escrita dice que para poder explicar y comprender el concepto “fuera de juego” en fútbol hay que tener una cierta proporción de testosterona en sangre. Por eso, y durante largo tiempo, el mundo de la moda, tan embelesado en las pasarelas y tan borracho de carmín, vivió alejado de los terrenos de juego, templos cerrados a las tendencias y vetados a cualquier atisbo de glamour.


Xabi Alonso para la revista GQ - Fernando Llorente para la revista Esquire

Gerard Piqué para HE by Mango - Aitor Ocio para Dirk Bikkembergs


Sin embargo, como la vida te da sorpresas, resulta que ahora es el “hombre” el objeto de deseo y objetivo indefenso de la industria de la moda que le señala y le observa sin descanso desde su particular “Ojo de Sauron”.


Fredrik Ljungberg para Calvin Klein - Cristiano Ronaldo para Armani Jeans

Zinedine Zidane para Y-3 by Yojhi Yamamoto - Thierry Henry para Tommy Hilfiger
Durante el siglo XX los marcadores de tendencia fueron actores y cantantes, y resulta paradójico que en la actualidad sean los futbolistas, los “glamour gladiators” del siglo XXI, aquellos que se configuran como trendsetters indiscutibles de un mercado abierto al público masculino, ávido de consumir moda aunque no a cualquier precio, ya que la clave está en poder compaginar un buen estilismo al grito de “penalti” sin perder un ápice de virilidad.
Un hito histórico en el mundo de la Moda:
David Beckham, primer hombre portada de una revista femenina.
Y en este anecdótico y transcendente partido sin prórroga, mientras el público masculino espera gritar “¡GOL!” con todas sus fuerzas; fuera del campo, un ejército de profesionales del sector de la moda aguardan la señal para lanzarse de nuevo al ataque entonando su grito de guerra:


¡A por ellos!

6 may 2012

LA ÚLTIMA DIVA MULTIDÉCADA



Existe una especie en vías de extinción: las “Divas Multidécada”, mitos vivientes que traspasan generaciones generando tendencias.


El máximo ejemplar que de este género jamás haya existido es, sin duda alguna, Madonna. La chica que empezó en los 80 unas vacaciones sin fin; sabiendo conjugar lo material con lo virginal; sin dejar que su padre se interpusiera en que se vistiera de un azul “verdadero” para poder soñar con San Pedro en su particular isla; rezando para que su ambición rubia continuara a pesar de la polémica; mostrando erotismo desinhibido para luego guardarlo como un secreto entre sábanas donde llorar por ella; y cuando parecía que estaba congelada conseguir resurgir como un rayo de luz entre la lluvia; llevando la música desde Londres hasta Hollywood y consiguiendo que en menos de cuatro minutos nos colgáramos de nuevo por ella en una celebración infinita y sin pedir perdón.


La “madre” fundadora de esta especial estirpe de divas incombustibles al paso del tiempo fue la excéntrica Cher, que década tras década nos ha ido sorprendiendo con un “más difícil todavía” alcanzando niveles inconcebibles de popularidad entre nuevas generaciones de jóvenes que podrían tenerla como tatarabuela.
La gran Cher de los 60, los 70, los 80, los 90, y el cyborg en el que se ha convertido hoy.
Convertirse en una exitosa diva multidécada y no quedarse en el intento no es tarea fácil, y si no que se lo digan a la espectacular Kylie Minogue con una carrera repleta de números uno. Quien le hubiera podido decir a la australiana que más de veinte años separarían su ingenuo y popular “Loco-motion” de su sensual y masivo “All the lovers”.
Kylie Minogue pactando con el diablo para rejuvenecer con el paso de las décadas.
Pero no cabe duda que ahora todo va mucho más rápido en una sociedad en la que la música, como la moda, son productos del “fast food” consumista: el arte al servicio del negocio del entretenimiento. Nuevas caras salen cada día en la industria discográfica, “popstars” con vocación de superventas y aspiraciones de poder llegar al segundo álbum, sin que en su intento, sean fagocitadas y deglutidas por el propio público con mayor rapidez con la que se descarga una canción en red.
Britney Spears, eventual heredera del título de "Reina del Pop".
Lady Gaga, la nueva Diva de la era mass media.
Qué será dentro de diez años de Rihanna, Christina Aguilera, Adele, Miley Cyrus, Selena Gómez, Demi Lovato, Taylor Swift, o incluso Beyonce. Nadie puede saberlo con certeza, sin embargo es justo decir que, posiblemente, la “era mesozoica” de las divas multigeneracionales esté llegando a su fin.


Pero tranquilos todos los fans de estas divas versión 2.0 porque, aunque no sobrevivan a la industria, al menos sí que serán mito icónico de una generación que rescatará en el futuro del mp3 antiguos “temazos” que servirán para animar alguna fiesta nostálgica.
Para todos los demás… ¡L.U.V. Madonna!

23 abr 2012

LA MODA DE LAS TENDENCIAS



El siglo XXI comenzó un 11 de septiembre de 2001 cuando el Mundo quedó paralizado contemplando un acontecimiento sin precedentes. Todos sabemos qué hicimos ese día, con quién hablamos, dónde fuimos, qué sentimos, qué pensamos… Y contemplando esas imágenes de las Torres Gemelas en Nueva York desplomándose cual castillo de naipes no éramos del todo conscientes que nuestro mundo había cambiado para siempre.
La Moda no solo no escapa a los cambios sociales, políticos y económicos, sino que, antes al contrario, es fiel reflejo de aquello que sucede en cada momento. Es por eso que no siempre se ha entendido el fenómeno del “vestirse” cómo hoy lo utilizamos. Podemos diferenciar cuatro conceptos de Moda a lo largo de la Historia, y todos ellos asociados al devenir de los acontecimientos.
El primero de ellos fue válido desde el principio de los tiempos hasta el siglo XIV. Durante este largo periodo de tiempo, la indumentaria se asociaba a un Modelo Jerárquico, es decir, cada individuo no vestía cómo quería, sino que su lugar dentro de la sociedad le imponía unas reglas de vestir. De este modo, ni el más rico de los comerciantes plebeyo podía vestirse como un noble, aunque este estuviera arruinado, ya que las Leyes Suntuarias así lo establecían.
El siglo XIV trajo un cambio político revolucionario que llega hasta nuestros días: el nacimiento del Estado Moderno. Antes de esto, lo que había eran territorios regidos feudalmente a modo de “fincas” que se dividían por herencia, se fusionaban por matrimonio, o se anexionaban por conquista. El nuevo concepto político de Estado hizo nacer la identidad nacional asociada a un territorio y una idiosincrasia comunes. Este Modelo Nacional configuró un segundo concepto de “moda” en el que el “país” que tuviera la hegemonía económica, política y miliar, sería el que impondría su manera de vestir. Con esto, se fueron sucediendo, primero los estados italianos en el Renacimiento, después el Siglo de Oro español, más tarde la Ilustración francesa, y finalmente la Revolución Industrial inglesa.
El tercer concepto de moda llegó, ya entrado el siglo XIX, con los primero “diseñadores”. Antes el oficio de sastre o de modista era eso, un oficio equiparable al de ebanista, herrero o panadero. Es en este periodo cuando los primeros creadores de moda decidan “firmar” sus prendas como creaciones artísticas: es el nacimiento de la Alta Costura con Charles Frederick Worth en París, para la Mujer, y Henry Poole en Londres, para el Hombre.
Y este modelo fue válido hasta finales de los años 50 y principios de los 60 del siglo XX cuando la evolución de la industria textil con el prêt-à-porter, unido a una explosión demográfica joven, hicieron que la moda sufriera una auténtica revolución. La moda ahora era para todos, y sobre todo para los más jóvenes: la moda ahora era democrática, popular y asequible. La confección en cadena despertó la creación del concepto “Marca” y los movimientos sociales juveniles configuraron las primeras “Tribus Urbanas”.
Y desde entonces hemos llegado hasta hoy con esta evolución conceptual. Pero existe un Quinto Concepto de Moda: “La Moda de las Tendencias”.
La entrada a este nuevo Milenio, avocado a la globalización y marcado por la evolución tecnológica, donde todo ocurre en directo, las distancias desaparecen, la eterna juventud reina, el mercado gobierna, y las redes sociales se dibujan como el quinto poder, la Moda es más que nunca un negocio mediático fuente de riqueza que circula tan rápido como un neutrón en un acelerador de partículas, y que obliga a alimentar el mercado con nuevas y diferentes propuestas que caducan muchas veces incluso antes de ver la luz.
Estamos ante un nuevo Mundo, ya nada volverá a ser como antes, y la Moda, como siempre, servirá para dibujar cómo era esa gente que vivía a principios del siglo XXI. Al fin y al cabo estamos escribiendo las páginas de un libro de Historia, con los datos, fechas y sucesos, que otros tendrán que estudiar y memorizar para superar exámenes tipo test donde la opción A significará que aprobaste.
Para los que estamos aquí, esta lección ya la tenemos aprendida: “Aprobado General”.
¡Enhorabuena!

24 mar 2012

BELLEZA DUAL

Sophia Loren y Gina Lollobrigida
ejemplo de Belleza Dual a la italiana
Arriba y Abajo. Norte y Sur. Grande y Pequeño. Alto y Bajo. Bonito y Feo…

Así hemos dibujado este mundo, con argumentos maniqueos donde los Buenos son muy Buenos y los Malos son muy Malos. Pero como decía el refrán: “Nada es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”. Por eso tenemos ejemplos varios de cómo dentro de cada modelo se dan sutiles variantes que subdividen el conjunto original en subconjuntos con entidad propia.
Grace Kelly con una Belleza principesca y atemporal diseñada para acuñar monedas o sellos
y Marilyn Monroe con una Belleza icónica y pop creada para forrar paredes o edificios.
En cualquier escuela de cine estudian cómo crear personajes protagonistas y antagonistas para que la historia sea creíble. El cine como la moda comparte iconos que también viven inmersos en esta constante dualidad. Una eterna lucha de poder entre ángeles y demonios que defienden lo ideal frente a lo real.
Una enigmática mirada color violeta hizo a Elizabeth Taylor un mito inalcanzable
y un divertido y entrañable corte de pelo convirtió a Audrey Hepburn en la estrella cercana.
La belleza dual separa, a un lado, el canon frío, distante, idólatra, e incluso a veces inquietante, y al otro lado, el modelo cálido, cercano, carnal y atractivo. La perfección fría vive espalda con espalda con la armonía del error.
Brigitte Bardot y Catherine Deneuve
El Volcán y el Iceberg
Y este juego alcanza también al común de los mortales, obligados a pertenecer en un grupo que nos integre y nos de identidad, a sabiendas que nos perdemos del resto de realidades paralelas que nos circundan. Lo más sorprendente es que no todo esta perdido, y que no siempre tenemos que jugar esta partida de ajedrez con Blancas o con Negras, sino que, al menos con la Moda, podemos cambiar a nuestro antojo de fichas y disfrutar de nuestra propia dualidad trifásica y polifacética.

¡Viva el libre albedrío!

29 feb 2012

YA NO SOMOS ALFREDO LANDA

La mente humana tiene una tendencia irreverente a crear estereotipos, en un intento de clasificar, agrupar y establecer patrones y guías que nos ayuden a comprender el mundo tan complejo que nos hemos inventado. Esta tendencia no escapa, ni mucho menos, al mundo de la moda y a sus modelos de belleza.

La belleza española siempre fue terreno vedado a la mujer: morena, racial, apasionada… Sin embargo, ante esa “Carmen” de rompe y rasga, ¿dónde quedaba su partener masculino? El arquetipo de hombre español nunca fue “guapo”, ni sofisticado, ni sexy, ni romántico, ni atractivo, eso quedaba para italianos, argentinos, franceses, etc…

El modelo de españolito medio ha estado representado, largo tiempo, por el mito erótico retro de los 60: Alfredo Landa. El gran actor Alfredo Landa encarnó, en las películas de aquellos años, al prototipo de “macho hispánico” de pelo en pecho, bajito y sexualmente activo ante cualquier minifalda o bikini procedente de Suecia.
Alfredo Landa en "Manolo la nuit"
Las cosas cambiaron en los 70 y 80 consiguiendo exportar (desde Miami) al “latin lover” por excelencia: Julio Iglesias. Habíamos crecido en estatura, hablábamos inglés, éramos morenos, muy morenos, y teníamos una caída de ojos que deshacía a cualquier fémina desde Marbella a Nueva York.
Julio Iglesias
Los años 90 actualizaron a este “nuevo hombre”. Llegó Antonio Banderas, malagueño universal (con permiso de Picasso) y revolucionó Hollywood. Ahora éramos sexys y arrebatadores pero sólo para la gran pantalla. Para la industria de la moda, el hombre español no existía.


Antonio Banderas en "Desperado"
Y cambiamos de año, de década, de siglo, de milenio, y los metrosexuales se hicieron con el poder en un golpe de estado a base de mancuernas y crema depilatoria. Y en estos tiempos donde todo es posible (ganamos Mundiales, derrochamos estrellas Michelin, no podemos faltar en una alfombra roja…) el hombre español le da por aparecer en portadas de revista, desfiles de prestigiosos diseñadores, y protagonizar campañas publicitarias a nivel planetario.




Hoy, los modelos masculinos más cotizados vienen de la piel de toro: Jon Kortajarena (Tom Ford), Andrés Velencoso (Jean Paul Gaultier), Miguel Iglesias (Dsquared2)... Todos destilan estilo y glamour. 
Cayetano Rivera Ordóñez
¿Dónde queda ahora el olor a tasca, tabaco y sudor de nuestro macho ibérico? Afortunadamente relegado a las tardes de “Cine de Barrio”… al menos, ¡eso espero!

27 feb 2012

MASTER CLASS DE ALFOMBRA ROJA

El negocio de la moda es tan mediático que convierte año tras año la alfombra roja del Teatro Kodak en la mayor pasarela mundial donde se conjugan tres factores de éxito: celebrities, diseñadores y glamour... sobre todo, mucho glamour.

Sin embargo, no es fácil sobrevivir a esta exposición pública sin caer en los dos errores que se cometen con mayor frecuencia: hacer el ridículo con un diseño estrafalario, poco favorecedor, o elegido por un estilista desaprensivo sin más; o lo que es peor aún, pasar total y absolutamente desapercibido.

Para estos cometidos tenemos el honor de contar con una española experta en estas lides que nos deleita con una "Master Class de Alfombra Roja".


1999 - Ralph Lauren: palabra de honor azul estupendo para tirar de su escote al grito de "Pedro!!!" y dejarnos un momento televisivo irrepetible para la memoria colectiva.


2001 - Ralph Lauren: muy española de negro y encaje defendiendo orígenes.


2005 - Oscar de la Renta: abriendo el mercado latino tentando la suerte en un amarillo champagne.




2007 - Versace: un traje en color nude para soñar esa primera nominación por "Volver" y disfrutar del momento con tranquilidad ya que ese año el Oscar estaba claro era para Helen Mirren por "The Queen" con permiso de Meryl Streep que también competía con "El diablo viste de Prada".


2008 - Chanel Haute Couture: un espectacular aunque discreto vestido negro para acompañar a Javier Bardem a que recogiera el Oscar a mejor actor por "No es pais para viejos". Esa noche ella era la acompañante del protagonista.


2009 - Pierre Balmain Alta Costura vintage: perfecto, atemporal, radiante... en fin, ideal para subir a recoger un Oscar como así hizo destilando Hollywood por los cuatro costados.




2010 - Donna Karan: formando ya parte del "star-system" con un contundente y clásico vestido color vino para su tercera nominación. Como si dijera: "Ya sé que este año no me lo voy a llevar, pero ya lo hice el año pasado!"


2011 - L'Wren Scott: un ajustadísimo vestido rojo lleno de lentejuelas al más puro estilo Cucinotta en Venecia fue uno de los más controvertidos, sin embargo consiguió su objetivo de acaparar flashes apenas un mes después de haber dado a luz a su primer hijo.


2012 - Armani Privé: hiper-elegante en celeste con un vaporoso vestido propio de una respetable diva de los años 30, como diciéndole al mundo: "Lo del año pasado fue un lapsus. ¡He vuelto!"

24 ene 2012

ÉRASE UNA VEZ...

Bienvenidos a este espacio dedicado al análisis de un fenómeno tan antiguo como el ser humano y tan inherente a nuestra naturaleza que es imposible disociarlo de nuestra esencia.
Un foro donde explorar aquello que es efímero por definición, psicológicamente intransferible y sociológicamente imprescindible, que se envuelve de frivolidad, glamour y escándalo, y que, con todo, constituye un negocio mediático y global.
El espejo donde se miran los deseados y los que desean ser deseados. El escenario donde se escribe, o se improvisa, más o menos con acierto, la crónica de nuestro tiempo. Un salvoconducto de la imaginación y la creatividad sustentado en principios económicos dictados por una industria poderosa.
El llamamiento está hecho, estáis todos invitados.
Gracias.
Alberto Padilla
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